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sábado, 13 de julio de 2013

El párroco no cumple las ordenanzas municipales y el ayuntamiento se lo permite







Alfonso Márquez escribió: 
Como de todos es conocida las leyes están para cumplirlas y son muchos los ciudadanos que son sancionados por incumplir las leyes y ordenanzas municipales. Tales son los casos de individuos que estacionan vehículos en línea amarilla, otros que depositan las bolsas de basura fuera de los horarios establecidos, bares que ofrecen la actuación de grupos musicales en el interior de ellos, o aquellos que realizan pequeñas obras sin tener el permiso para ello, son algunos de los casos más significativos de este tipo de actos. Estos ciudadanos finalmente aceptan su error y pagan la sanción que les imponen los ayuntamientos.

El caso que vengo a contarles es muy diferente ya que se trata de un señor, Rafael Vez Palomino, de profesión cura, sacerdote o párroco de la iglesia San José Artesano situada en el parque Almirante Laulhe de San Fernando, y que presumiblemente está a cargo de la gestión, administración y dirección de la finca en la que se encuentra dicha iglesia.


Resulta que este señor dispone de salones parroquiales en dicho edificio y tiene la ocurrencia un día de alquilarlos para que unas bandas de música ensayen y toquen en dichos salones, además de establecer una escuela de música, sin tener permiso o licencia municipal para ello y sin tener en consideración el daño ocasionado a los vecinos por la emisión de ruidos y vibraciones molestos que originan. Vulnerando e infringiendo la Ley de Protección del Medio Acústico.

Resulta que el que subscribe este escrito es uno de esos vecinos de la citada iglesia, colindante pared con pared a dichos salones parroquiales, que se vio sorprendido un día cuando comenzaron estas bandas de música a tocar.

Ya se pueden ustedes figurar la situación en la que me encontraba, tanto yo como los demás miembros de mi familia. Tocaban hasta altas horas de la noche y casi a diario. Trombones, trompetas, y demás instrumentos musicales propios de una banda. Salíamos de nuestra casa, y el ruido y las vibraciones se podían seguir sufriendo en nuestros cuerpos.

Le pedí al párroco que cesaran dichas actividades a lo cual se negó diciendo que tenía permiso para ello. Me personalicé en el Ayuntamiento de San Fernando donde me informaron de que esta iglesia carecía de dicho permiso para realizar dichas actividades.

Ante esta situación presente un escrito dirigido al señor alcalde, escrito que fue derivado al área de Urbanismo. Tras 3 meses de espera y de tener que soportar estos ruidos y vibraciones muy molestos, el Ayuntamiento nos contesta emitiendo simplemente una advertencia al señor párroco de que carece de licencia para realizar dicha actividad y que no pueden llevarlas a cabo. Escrito firmado por el señor Diego Cano González.

Me vi muy sorprendido al ver que este señor no aplicaba la Ordenanza Municipal que hace referencia a la Ley de Protección del Medio Acústico donde se refleja muy claramente que el señor Rafael Vez Palomino supuesto infractor debió de haber sido sancionado y no advertido.

Las actividades musicales continuaban sin cesar a pesar de esta advertencia, y nos vimos obligados a avisar a la Policía Local. Esta se personalizó en el lugar de los hechos, tras alguna que otra dificultad, y le informo al señor párroco Rafael Vez Palomino de que hay una advertencia municipal para que no realicen dicha actividad.

A los días siguientes y sucesivos, la actividad continúa y volvemos a avisar a la Policía Local que les vuelve a informar de que no pueden tocar. Solicitamos los informes policiales con alguna que otra dificultad.


Presente un nuevo escrito al Ayuntamiento adjuntando los informes policiales y rogando y suplicando cesara dicha actividad por la salud mía y de mi familia ya que la vida en casa era insoportable.

Nos percatamos de que se estaban llevando a cabo obras en dichos locales para su insonorización. Y ante los ruidos molestos de estas obras acudimos a la Policía Local, la cual nos informa de que tras personalizarse en el lugar de los hechos comprueban que no tienen licencia o permiso concedido para llevar a cabo dichas obras.

Una Iglesia no es un edificio diseñado, ni acondicionado para la realización de este tipo de actividades musicales, ya que para ello están los teatros o auditorios que si lo están, que se han construido con la insonorización apropiada para evitar que cualquier tipo de sonido o vibración salga al exterior. Parece ser que la intención es conseguir el permiso municipal con la menor inversión en obras posible.

Al final llegará alguien, tomará mediciones y la banda de música tocará suave alguna que otra melodía con la ausencia de los instrumentos más sonoros y graves. La Ordenanza Municipal de Protección del Medio Acústico establece que las mediciones se deben de llevar a cabo en las peores circunstancias posibles y en las viviendas colindantes. Y una vez obtenida la licencia, si se consigue, quien garantiza que no se toque en otro lugar de la iglesia que no está insonorizado.


Me dirigí al Ayuntamiento para preguntarle al señor Diego Cano González por que había advertido al señor párroco y no sancionado como así lo especifica la Ordenanza Municipal de Protección del Medio Acústico, el cual me respondió que para estos casos el Ayuntamiento sigue otro proceder.

A fecha de hoy, el Ayuntamiento aun no me ha contestado al segundo escrito, y este señor, Rafael Vez Palomino, supuestamente infringe las leyes y ordenanzas municipales sin ser sancionado por ello. Esto se llama impunidad.

Esto supone un claro ataque al Estado de Derecho, por lo que se ve no todos los ciudadanos somos iguales ante la ley.

Es por ello, por lo que hago el presente escrito, porque ante esta indefensión, espero que alguien me pueda ayudar, es tal el sentimiento de impotencia e indefensión que al final el párroco Rafael Vez Palomino me obligará a marcharme de mi hogar.

Y que nadie me diga que acuda a los tribunales de justicia, porque viendo el proceder del Ayuntamiento, poco o nada puedo esperar de la Justicia.

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